- Primero que todo, opino que es fundamental escribir con un guión. Puede ser tanto un guión mental como físico, poco importa. En todo caso, tiene que estar claro y preciso. A algunos les funciona más, a otros menos, pero yo antes improvisaba y, la verdad sea dicha, no llegué nunca más allá de veinte páginas.
- Cerrad internet. Es el peor foco de distracciones. Desenchufad el router, poned control parental o lo que sea -y si tenéis autocontrol, un bravo por vosotros- pero aseguraos que no os distraéis con nada 'interno', por así llamarlo.
- Pero si habéis cerrado ya lo interno, haced lo mismo con vuestro alrededor. Es muy incómodo escribir cuando tienes detrás a una madre que te pide de poner la mesa, un hermano que te ruega que le ayudes con sus deberes, etc. Al mismo tiempo, tengo la manía de que no soporto de que la gente lea lo que escribo mientras lo escribo. No lo soporto. Así que si quiero enfrentarme al word lo haré en una habitación silenciosa donde pueda ordenar mis pensamientos.
- Hay gente que escribe regularmente, que, en principio, es lo ideal. Pero si eres como yo que tienes muy pocas oportunidades de centrarte en la escritura, elige épocas en las que no estés de exámenes o nervioso. Cuando tengo demasiadas cosas en la cabeza me saturo terriblemente y acabo por hacer todo mal.
- No empieces una novela si no la ves clara. Hay novelas que, por más que tengas un guión hecho, los personajes siguen sin tener una personalidad muy clara o el argumento no está del todo perfeccionado. Deja que madure y no seas impaciente.
- No tengas miedo a ir borrando o avanzando. Si crees que tienes que cambiar tal o cual escena en la que te quedas todo el rato clavada, simplemente pásala. A lo mejor un día se te ocurre una idea tremendamente buena y la puedes mejorar. Un truquito que tengo es cambiar el color de letra a uno diferente, así cada vez que abro el word recuerdo qué escenas hay para mejorar. Yo utilizo varios colores: por ejemplo, el naranja son escenas muy puntuales, un título en rojo es el capítulo que hay que corregir, algún diálogo en lila es que el personaje no está hablando de acuerdo a su caracter, y una frase en azul es una idea que necesito desarrollar.
- Lee los diálogos en voz alta.Es la manera más sencilla de ver si pegan. Si te sientes con ganas, pídele a alguien que lo interprete contigo. Esto va bien sobre todo para aquellos diálogos que nos dan muchos dolores de cabeza.
- Para descripciones, suelo hacer un pequeño esquema del lugar. Si están en una taberna, dibujaré en una hoja dónde está la barra, cuántas mesas hay y dónde se sienta el cliente conflictivo. Así me aseguro de que no haga incoherencias al retomar la escena más tarde.
- Y lo mismo para los personajes. Como ya sabéis, soy una horrible dibujante. Por eso me decanto por lo simple: cabeza redonda y cuerpo ovalado con cuatro palos a las extremidades para manos y pies. La forma más desarrollada de cómo son mis personajes ya la tengo en la cabeza, pero colorear los pequeños esquemas que haces te puede servir para no tener que buscar en el documentos si tal o cual tenía los ojos azul cielo o verde menta.
- Guardad todas vuestras notas en una pequeña libreta o un clasificador. A mí me hace mucha gracia volver a leer las ideas que me llevaron a escribir tal relato, o las notas que tomé para una novela (acabada o no).
Y eso es todo. Os animo que vosotros también colguéis vuestros truquillos cuando escribís. ¡Hagamos de las redes sociales una gran comunidad de autores -anónimos-! Y si decidís hacerlo, pegad en comentarios el link a vuestra entrada para que le pueda echar un ojo.
¡A los teclados, soldados!
Haced llorar a los bardos;
ACM.
Haced llorar a los bardos;
ACM.